jueves, 4 de junio de 2020

Desigualdad socializada: colores por género





Un ejemplo inofensivo, pero que en sí fomenta la desilgualdad es la asociación que le damos a los colores, rosa para las niñas y azul para los niños.

Hoy en día si vemos un recién nacido envuelto en una manta azul, no hace falta ni preguntar: es un niño. Igualmente si analizamos cualquier catálogo de ropa o juguetes para niños, el apartado rosa es para niña y el azul para niño.

Según mi punto de vista, los colores no son el problema, sino que éste reside en la asociación que le damos a esos colores respecto a ciertos roles. ¿por qué  el rosa se asocia con dulzura, belleza, tareas domésticas...? Eso es lo peligroso, porque si sólo dirigimos ese color hacia las niñas, les estaremos metiendo en un único mundo donde puede que encajen, o puede que no. Y por extensión estaremos limitando a los niños del disfrute de muchos campos, al considerarlos sólo de niñas. Con los tonos no rosas ocurre algo parecido, ya que las niñas se quedarán sin explorar universos maravillosos como la robótica o la programación, ya que los únicos que aparecen representados en esos terrenos son los
niños.

Las clasificaciones niños/niñas tiene que desaparecer de nuestro entorno. Y la única manera de conseguirlo es con la EDUCACIÓN, trabajándola más como una promoción que una prevención. Es indispensable enseñar a nuestros hijos, que todos tenemos los mismos derechos, y que los estereotipos son algo que nos han inculcado, no hemos nacido con ellos.  

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